Radiación y Muerte: El precio que Pedro Armendáriz pagó por la fama en Hollywood
Grabó en un desierto contaminado por bombas atómicas y terminó sus días con un disparo al corazón para escapar del dolor.
Hay películas que nacen con una estrella y otras que nacen con una maldición. En 1954, el gran Pedro Armendáriz aceptó un papel en "The Conqueror", una superproducción de Howard Hughes que prometía ser un éxito mundial.
Lo que el actor no sabía es que el set de grabación en Utah estaba impregnado de polvo radiactivo debido a las pruebas nucleares realizadas por el gobierno de EE.UU. en la zona. Armendáriz y el resto del elenco respiraron veneno invisible durante meses.
El macabro conteo de víctimas
De las 220 personas que trabajaron en esa cinta, 92 desarrollaron cáncer, incluyendo a John Wayne y Susan Hayward. Armendáriz fue diagnosticado con cáncer de huesos años después, un mal que le provocaba dolores insoportables en la cadera.
"Al enterarse de que su cáncer era terminal, Pedro decidió que nadie, ni siquiera la enfermedad, le quitaría su dignidad."
Un final por mano propia
El 18 de junio de 1963, mientras estaba internado en Los Ángeles, Armendáriz aprovechó un descuido de su esposa y, con una pistola que había logrado esconder, se disparó en el pecho. Prefirió el silencio eterno antes que seguir siendo devorado por el dolor de una película que nunca debió filmarse.
¿Crees que Howard Hughes fue el responsable directo de estas muertes?
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